Dra. Candela Palezza
¿Qué es el efluvio telógeno y por qué se llama así?
El cabello sigue un ciclo de tres fases: anágena (crecimiento activo, dura entre 2 y 6 años), catágena (transición breve) y telógena (reposo, antes de caer). En condiciones normales, aproximadamente el 85 % de los folículos está en anágena y el 15 % en telógena.
Definición clínica: El efluvio telógeno fue descrito por primera vez en 1961 por Albert Kligman como el resultado del estrés fisiológico que acelera la transición de la fase anágena a la telógena, provocando una caída difusa y no cicatricial del cabello. Bajo estrés intenso, hasta el 70 % de los folículos en anágena puede precipitarse hacia telógena, desencadenando una pérdida masiva semanas o meses después del evento original.
El término “telógeno” hace referencia a los folículos en fase de reposo que se desprenden todos a la vez. El resultado visible es una caída difusa sin zonas completamente despobladas, y sin cicatriz folicular.
Causas más frecuentes de caída aguda de cabello
Las principales causas de efluvio telógeno son:
- Estrés físico o emocional — El detonante más frecuente. La caída aparece 2–3 meses después del evento
estresante. - Post-COVID-19 — El inicio medio es 7–8 semanas tras la infección.
- Déficits nutricionales — Ferritina baja, Vitamina B12 baja, vitamina D insuficiente y zinc deficiente son los marcadores
clave a analizar. - Cambios hormonales — Postparto,hipertiroidismo, hipotiroidismo son los patrones que más frecuentemente
desencadenan efluvio.
Estrés físico o emocional intenso: el detonante más común
Una cirugía mayor, una enfermedad febril grave, una pérdida personal o meses de sobrecarga laboral producen el mismo efecto a nivel folicular: el organismo interpreta la situación como una amenaza y redistribuye recursos, frenando en seco el crecimiento del cabello. El folículo pasa a telógena de forma prematura y la caída, que aparece con un retraso de 6 a 12 semanas, sorprende a quien ya había olvidado el episodio estresante.
Clave clínica: El hair pull test (tirar suavemente de 60 cabellos) resulta positivo cuando se extraen más de 6 tallos en fase telógena —bulbo en forma de maza, sin pigmento— lo que confirma el diagnóstico sin necesidad de biopsia en la mayoría de los casos.
Caída post-COVID: patrón específico y duración esperada
La pandemia puso el efluvio telógeno en el mapa de la medicina general. La incidencia de efluvio telógeno se triplicó durante los años del COVID-19, llegando a representar casi el 10 % de todas las consultas dermatológicas en algunos países.
En pacientes recuperados de COVID-19, la caída post-infección actúa por una doble vía: la fiebre y la inflamación sistémica actúan como estresor directo del folículo, y, de forma simultánea, el propio virus depleciona micronutrientes esenciales. Un estudio prospectivo de 100 pacientes publicado en Archives of Dermatological Research (2024) encontró que los niveles medios de ferritina en pacientes con efluvio post-COVID eran significativamente más bajos que en los controles sanos, lo que apunta a la deficiencia de hierro como cofactor relevante.
La buena noticia: la mayoría de los casos post-COVID sigue el curso natural del efluvio agudo y remite espontáneamente en 3–6 meses, siempre que se identifiquen y corrijan los déficits asociados. No es alopecia androgenética, aunque puede destapar una predisposición latente.
Déficit de hierro, ferritina, vitamina D y zinc
Los nutrientes no son solo “complementos”: son la materia prima del folículo. El hierro es indispensable para la síntesis de ADN. La vitamina D participa en la regulación del ciclo folicular. El zinc cofacilita enzimas esenciales para la proliferación celular.
Sin embargo los déficits nutricionales no son tan prevalentes como se cree y el diagnóstico debe apoyarse en una historia clínica detallada, no en la suplementación indiscriminada. El tratamiento individualizado sigue siendo la clave.
Cambios hormonales: post-embarazo, menopausia, tiroides
El postparto es el ejemplo más paradigmático de efluvio telógeno de causa hormonal. Durante el embarazo, los altos niveles de estrógenos mantienen artificialmente más folículos en fase anágena. Al caer bruscamente el estrógeno tras el parto, todos esos folículos sincronizan su entrada en telógena y la caída —que suele aparecer entre las semanas 8 y 16 postparto— puede ser llamativa, aunque siempre es reversible.
La tiroides merece atención especial: tanto el hipotiroidismo como el hipertiroidismo alteran el ciclo folicular, y entre el 5,7 % y el 17 % de los pacientes con efluvio telógeno presentan alguna disfunción tiroidea identificable.
¿Cuándo se convierte en alopecia crónica?
El efluvio telógeno agudo se define como el que dura menos de 6 meses. Cuando la caída se prolonga más allá de ese umbral hablamos de efluvio telógeno crónico (ETC).
La transición hacia cronicidad se produce cuando el estímulo desencadenante no se elimina (déficit de ferritina persistente, hipotiroidismo no tratado, estrés crónico), cuando coexiste con alopecia androgenética subyacente, o cuando múltiples factores se solapan. Los tricólogos distinguimos ambas situaciones mediante Tricoscopia que permite evaluar la densidad folicular, detectar miniaturización, valorar el estado de los orificios foliculares y descartar alopecia areata, alopecia frontal fibrosante u otras causas inflamatorias que requieren tratamiento diferente.
Qué analítica pedir y qué descartamos los tricólogos
No existe un único análisis de “caída de pelo”. El panel debe orientarse según la sospecha clínica. A continuación, los parámetros más respaldados por la evidencia:
Marcador
Valor de referencia en TE
Por qué importa
Ferritina sérica
> 40–70 μg/L óptimo
El depósito de hierro más sensible; puede ser bajo sin anemia
25-OH Vitamina D
> 30 ng/mL
Regula el ciclo folicular; déficit frecuente en TE
Zinc sérico
70–120 μg/dL
Cofactor enzimático clave para la
proliferación celular folicular
TSH + T4 libre
Normal
Descarta hiper/hipotiroidismo como causa primaria
Hemograma completo
Normal
Detecta anemia ferropénica, B12 o folato
Hormonas andrógenas (DHEAS,
testosterona libre)
Según sexo/edad
En mujeres con patrón frontal o vertex: descartar hiperandrogenismo
Tratamiento del efluvio telógeno en Remind Hair
El primer pilar del tratamiento es eliminar o corregir la causa. Sin ese paso, cualquier terapia capilar actúa sobre el síntoma, no sobre el origen.
Para abordar el efluvio telógeno de forma integral, en Remind Hair hemos desarrollado el Programa Remind Hair Efluvio Telógeno, un protocolo de tratamiento combinado que actúa simultáneamente sobre los distintos mecanismos implicados en la caída:
6 sesiones de Plasma Rico en Plaquetas (PRP). El PRP libera factores de crecimiento que activan la vía de
señalización Akt y la proteína antiapoptótica Bcl-2 en las células de la papila dérmica, acelerando la reentrada del folículo en fase anágena y favoreciendo la recuperación de densidad.
6 sesiones de microinyección con Estradiol. La administración local de estradiol actúa directamente sobre los receptores foliculares, prolongando la fase de crecimiento activo.
6 sesiones de microinyección con Progesterona. La progesterona inhibe la actividad de la 5-alfa reductasa a nivel local, reduciendo la conversión de testosterona en dihidrotestosterona (DHT) en el cuero cabelludo, lo que protege el folículo de la miniaturización.
6 sesiones de microinyección de Minoxidil. La administración intradérmica de minoxidil permite alcanzar
concentraciones activas directamente en el bulbo folicular, prolongando la fase anágena y adelantando la ventana de recuperación visible sin los efectos secundarios sistémicos de la formulación oral.
6 sesiones de terapia fotobiológica 635 nm. La fototerapia de baja energía a 635 nm estimula la actividad mitocondrial de las células foliculares, mejora la microcirculación del cuero cabelludo y ha demostrado eficacia como coadyuvante en pacientes con efluvio telógeno activo, incluyendo los casos asociados a COVID prolongado.
El programa se diseña de forma individualizada según el diagnóstico tricoscópico y la analítica de cada paciente, garantizando que cada sesión responda a las necesidades específicas de su caso.
Corrección de déficits: Suplementación guiada por analítica (hierro, vitamina D, zinc), siempre bajo supervisión médica para evitar toxicidad por exceso.
Minoxidil tópico u oral (cuando está indicado): No actúa sobre la causa, pero prolonga la fase anágena y adelanta la ventana de recuperación visible..
Cronología de recuperación: qué esperar mes a mes
Meses 1–2. La caída puede continuar o incluso aumentar. Es la fase más angustiante. Los folículos en telógena siguen desprendiéndose mientras los nuevos brotes aún no son visibles. El tratamiento ya está actuando, pero no se nota todavía.
Mes 3. Estabilización de la caída. La pérdida diaria comienza a reducirse. Algunos pacientes empiezan a notar “pelitos cortos” en la línea frontal o el vértice: son los nuevos anágenos.
Meses 4–6. Recuperación de densidad visible. La densidad percibida mejora de forma progresiva.
Meses 9–12. Recuperación completa en la mayoría de los casos. El efluvio agudo sin alopecia subyacente tiene una tasa de resolución espontánea excelente. Los casos crónicos o con alopecia androgenética asociada requieren mantenimiento.
Preguntas frecuentes sobre efluvio telógeno
¿El efluvio telógeno se cura solo?
En la mayoría de los casos, sí. El efluvio telógeno agudo es una condición benigna y autolimitada: una vez que el factor desencadenante desaparece o se corrige (estrés resuelto, déficit suplementado, infección superada), el folículo recupera su ciclo normal sin tratamiento específico. La recuperación completa suele producirse entre los 6 y los 12 meses. Sin embargo, si hay una causa subyacente no resuelta —déficit de ferritina persistente, hipotiroidismo, alopecia androgenética concomitante— el proceso no se autorresuelve y necesita intervención médica. Por eso un diagnóstico diferencial con un tricólogo es siempre recomendable.
¿Cuánto dura la caída de pelo por estrés?
La caída activa suele comenzar entre 6 y 12 semanas después del episodio estresante y alcanza su pico máximo alrededor del tercer mes. A partir de ahí, en la mayoría de los casos se estabiliza progresivamente y la caída visible remite en los siguientes 3–6 meses. El ciclo completo —desde el inicio del estrés hasta la recuperación de la densidad— rara vez supera los 9–12 meses en un efluvio agudo sin complicaciones.
¿Qué analítica debo hacerme si se me cae mucho pelo?
La evidencia científica respalda incluir como mínimo: hemograma completo, ferritina sérica (no solo hierro), 25-OH vitamina D, zinc, TSH y T4 libre. En mujeres con patrón de pérdida frontal o en vertex, o con síntomas de hiperandrogenismo, se añaden DHEAS y testosterona libre. Estos estudios analíticos, combinados con la historia clínica y la tricoscopia realizada por un especialista, permiten establecer el diagnóstico diferencial y orientar un tratamiento individualizado.
¿La caída post-COVID es alopecia androgenética?
No, son condiciones distintas. La caída post-COVID es un efluvio telógeno reactivo: el virus actúa como estresor sistémico que precipita masivamente los folículos en fase telógena. Su patrón es difuso, no sigue la distribución típica de la alopecia androgenética, y en la mayoría de los casos es reversible. Sin embargo, el COVID-19 puede revelar una predisposición latente a la alopecia androgenética en pacientes que ya tenían miniaturización folicular subclínica. Por eso es importante que un tricólogo haga un diagnóstico diferencial mediante tricoscopia antes de asumir que se trata de un único proceso.